Hay una idea muy arraigada de que para tener la rodilla dañada «tiene que haber pasado algo». Que hubo una caída, un accidente, un giro malo. Pero la realidad es que la mayoría de los pacientes que veo en consulta por dolor de rodilla no recuerdan ningún evento específico. El dolor simplemente apareció, poco a poco o de un día para otro, sin razón aparente.

Causas frecuentes de dolor sin trauma

  • Artrosis (desgaste natural): El cartílago se va gastando con los años sin que haya un momento específico de lesión.
  • Condromalacia rotuliana: Irritación del cartílago de la rótula por sobrecarga acumulada.
  • Bursitis: Inflamación de las bolsas de líquido, frecuentemente por posturas repetitivas o trabajo en cuclillas.
  • Tendinitis: Por sobreuso en deportistas o personas que cambian súbitamente su nivel de actividad.
  • Artritis reumatoide y otras enfermedades autoinmunes: El sistema inmune ataca la articulación sin causa externa.
  • Gota: Cristales de ácido úrico se depositan en la articulación y generan dolor e inflamación agudos.
  • Cambios hormonales: Especialmente en mujeres en perimenopausia, la caída de estrógenos puede aumentar la sensibilidad articular.
¿Cómo aparece el dolor de rodilla?
Gradual sin trauma
65% de los casos
65%
Trauma agudo
25% de los casos
25%
Postoperatorio
10% de los casos
10%
Mensaje importante: «No me golpeé» no significa «no tengo nada». Si tu rodilla duele, aunque no haya habido un evento traumático, merece atención. Las causas no traumáticas también tienen tratamiento efectivo cuando se detectan a tiempo.