¿Rayos X, resonancia o ultrasonido? Es una de las preguntas más frecuentes y la respuesta es: depende de lo que estemos buscando. La radiografía es el primer paso y nos permite ver la estructura ósea: fracturas, calcificaciones, deformidades del acromion o signos de artrosis. Sin embargo, no muestra los tendones, la bursa ni el cartílago blando.

La resonancia magnética es el estudio de mayor precisión para evaluar tejidos blandos. Permite ver el estado de cada tendón del manguito rotador, el labrum, la cápsula articular y la bursa con un nivel de detalle difícil de igualar. Su limitante es el costo y la disponibilidad en algunas regiones. El ultrasonido musculoesquelético es una excelente alternativa: accesible, de menor costo relativo, dinámico (se puede evaluar el hombro en movimiento) y muy útil para manguito rotador y bursitis.

La electromiografía (EMG) se reserva cuando hay hormigueo, adormecimiento o debilidad que sugieren compromiso nervioso. Evalúa la conducción y la función de los nervios del brazo y ayuda a diferenciar problemas de columna cervical frente a hombro. No todos los dolores de hombro requieren EMG; solo los que tienen componente neurológico claro o duda diagnóstica relevante.

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Clave práctica: El estudio «correcto» no es el más caro, sino el que responde a la pregunta clínica concreta; por eso la historia y la exploración guían la solicitud de imágenes.