La bursa subacromial es una estructura pequeña pero con un trabajo muy importante: actúa como cojín entre los tendones del hombro y el hueso del acromion, permitiendo que los tendones se deslicen sin fricción durante el movimiento. Cuando esa bolsa se inflama —por uso excesivo, golpe, mala postura o como consecuencia de otra patología del hombro— el resultado es la bursitis, y duele.

El dolor de la bursitis de hombro tiene características bastante reconocibles. Aparece en la parte lateral del hombro, empeora al elevar el brazo —especialmente entre 60 y 120 grados— puede irradiar hacia el brazo sin llegar al codo, y en la fase aguda puede haber calor y sensibilidad al presionar la zona. Por las noches, acostarse sobre el hombro afectado puede ser muy molesto. Muchas personas con bursitis describen el dolor como «punzante» o como si «algo estuviera atrapado dentro».

¿Qué provoca la bursitis?

La bursitis puede ser el problema principal o puede ser consecuencia de otro problema del hombro. Un espolón acromial que pinza los tejidos, un manguito rotador debilitado que no mantiene la cabeza del húmero bien centrada, o el uso repetitivo de los brazos sobre la cabeza son los desencadenantes más frecuentes. También puede aparecer de forma aguda tras una caída o un golpe directo en el hombro.

💉 Efectividad del tratamiento de bursitis por modalidad
Infiltración de corticosteroides
88% mejoran significativamente
88%
Fisioterapia dirigida (6–8 sem.)
75% resuelven sin cirugia
75%
Antiinflamatorios orales + reposo
60% mejoran en 2-3 semanas
60%
Cirugía (bursectomía artroscópica)
95% éxito en casos crónicos
95%

*La cirugía se reserva solo para casos refractarios al tratamiento conservador tras varios meses.

Lo bueno de la bursitis es que, en la mayoría de los casos, responde muy bien al tratamiento conservador. Los antiinflamatorios orales durante 7 a 10 días alivian el episodio agudo. Las infiltraciones con corticosteroides dentro de la bursa son altamente efectivas para resolver la inflamación rápidamente. La fisioterapia ayuda a corregir la mecánica del hombro para que la bursa no se irrite nuevamente. La cirugía —bursectomía artroscópica— se reserva para los casos crónicos que no mejoran tras varios meses de tratamiento bien dirigido.

🎯

Clave práctica: La bursitis no trata sola de manera definitiva si no se corrige la causa que la provocó. Una bursitis que mejora y regresa cada poco tiempo necesita una evaluación más profunda para identificar el factor desencadenante — ya sea mecánico, postural o secundario a otra lesión.