Los tendones son las estructuras que conectan los músculos con los huesos y transmiten la fuerza del movimiento. En el hombro, los tendones del manguito rotador y el del bíceps son los que trabajan más duro en los movimientos cotidianos. Cuando se sobrecargan —ya sea por repetición, por un esfuerzo brusco o simplemente por el paso de los años— se inflaman y generan tendinitis.

La tendinitis de hombro tiene un patrón de dolor muy característico: duele específicamente con los movimientos que implican ese tendón. La del supraespinoso duele al elevar el brazo lateral o frontalmente. La del bíceps duele en la parte frontal del hombro y al flexionar el codo con carga. La tendinitis calcificante, una variante especialmente dolorosa, ocurre cuando se deposita calcio dentro del tendón y puede generar episodios de dolor agudo muy intenso.

El tratamiento de la tendinitis de hombro comienza por reducir la inflamación y el dolor con antiinflamatorios y, en algunos casos, infiltraciones dirigidas. Luego viene la parte fundamental: rehabilitación para fortalecer los músculos alrededor del hombro, corregir la postura y mejorar la mecánica del movimiento. Ignorar la fase de rehabilitación es la causa principal de que la tendinitis se vuelva crónica.

💡

Clave práctica: La tendinitis no se resuelve solo con pastillas ni con reposo prolongado; corregir sobrecarga, técnica y debilidad muscular es lo que evita que el dolor regrese.