Decir «necesitas cirugía» es una de las conversaciones más delicadas en la consulta ortopédica. Y la verdad es que la cirugía nunca debe ser la primera opción ni tomarse a la ligera. Pero tampoco debe evitarse cuando es lo que realmente le conviene al paciente.

Indicaciones frecuentes de cirugía de rodilla

  • Rotura de menisco con síntomas importantes: Dolor persistente, bloqueo o sensación de que la rodilla falla, que no mejora con rehabilitación.
  • Rotura del ligamento cruzado anterior: En pacientes activos que quieren volver a su deporte o que tienen inestabilidad que limita su vida diaria.
  • Artrosis severa: Cuando el desgaste es tan avanzado que el dolor y la limitación no ceden con ningún tratamiento médico.
  • Lesiones de cartílago: En algunos casos, las lesiones localizadas del cartílago se pueden reparar artroscópicamente.
  • Fractura articular: Cuando los fragmentos óseos necesitan reducción y fijación quirúrgica.
Escalera de tratamiento: del más conservador al quirúrgico
1
Reposo + antiinflamatorios + fisioterapia
2
Ácido hialurónico o plasma rico en plaquetas
3
Procedimientos mínimamente invasivos
4
Artroscopia o cirugía mayor (cuando todo lo previo falla)

¿Qué tipos de cirugía existen?

  • Artroscopia: Cirugía mínimamente invasiva por pequeñas incisiones. Se usa para menisco, ligamentos, cartílago. Recuperación más rápida.
  • Reconstrucción de ligamento cruzado: Se toma un injerto de otro tendón y se reconstruye el LCA.
  • Osteotomía: Se corrige la alineación del hueso para redistribuir la carga en rodillas con deformidad.
  • Prótesis de rodilla: Para artrosis severa. Se reemplaza la superficie articular desgastada.
La cirugía bien indicada transforma vidas. El error no es operarse; el error es operarse sin el diagnóstico correcto o sin haber agotado antes las opciones conservadoras apropiadas.