La rótula no flota en el aire: desliza sobre el fémur gracias a una capa de cartílago que funciona como un cojín. Cuando ese cojín se daña, se reblandece o se desgasta, cada movimiento de la rodilla genera fricción y dolor. Eso es, en esencia, la condromalacia rotuliana.

¿Quiénes la desarrollan con más frecuencia?

Perfil de pacientes con condromalacia rotuliana
Causas
Mujeres jóvenes activas (30%)
Deportistas con impacto (20%)
Sedentarios con sobrepeso (14%)
Alineación anormal de rótula (10%)
Otras causas (26%)

¿Cómo se manifiesta?

  • Dolor detrás de la rótula que empeora al subir o bajar escaleras.
  • Molestia después de estar sentado mucho tiempo con la rodilla doblada (el llamado «signo del cine»).
  • Sensación de crepitación (como arena dentro de la rodilla) al doblarla.
  • Dolor al ponerse de cuclillas o arrodillarse.

¿Tiene solución?

La gran mayoría de los casos se tratan sin cirugía. La fisioterapia enfocada en fortalecer el cuádriceps y corregir la alineación de la cadera, junto con ajustes de actividad y en algunos casos plantillas o rodilleras, resuelve el problema en meses. Los casos avanzados o con cartílago muy dañado sí pueden requerir procedimientos artroscópicos.

Detectarla a tiempo marca la diferencia: La condromalacia en grados I y II (leve a moderada) responde muy bien a tratamiento conservador. Si se deja avanzar puede progresar a artrosis patelar, un problema más complejo.