¿Es realmente necesaria la cirugía del ligamento cruzado anterior (LCA) para volver a hacer deporte? Esta es una de las preguntas más comunes entre personas activas que han sufrido una lesión de rodilla, ya sea practicando fútbol, pádel, basquetbol o cualquier actividad que implique giros y cambios bruscos de dirección. Durante años, se ha creído que la reconstrucción quirúrgica del LCA es la única opción para recuperar el nivel deportivo previo a la lesión, pero la evidencia científica más reciente pone este concepto en duda.

Hoy sabemos que no todos los pacientes con lesión de LCA necesitan cirugía para volver a hacer deporte. Existen casos en los que un programa de rehabilitación bien estructurado, supervisado por profesionales de la salud, puede ofrecer resultados similares en cuanto a retorno al deporte y nivel de actividad física. En este artículo analizamos qué dice la ciencia actual, cuáles son las opciones de tratamiento disponibles y qué factores deben considerarse al momento de tomar una decisión informada, siempre poniendo al paciente en el centro del proceso.

Este es un resumen detallado y exhaustivo del estudio titulado «No Difference in Return-to-Sport Rate or Activity Level in People with Anterior Cruciate Ligament (ACL) Injury Managed with ACL Reconstruction or Rehabilitation Alone: A Systematic Review and Meta-Analysis», publicado en la revista Sports Medicine en 2025.

Existe una creencia profundamente arraigada, tanto en pacientes como en profesionales de la salud, de que la reconstrucción del ligamento cruzado anterior (RLCA) es un requisito indispensable para retomar la práctica deportiva, especialmente en disciplinas que implican pivotar, saltar o realizar cambios bruscos de dirección. Esta percepción se refleja en el hecho de que hasta el 91% de los pacientes esperan volver a su nivel deportivo previo tras una cirugía. Sin embargo, la evidencia científica reciente sugiere que las tasas de retorno al deporte (RTS, por sus siglas en inglés) tras una RLCA son menores de lo esperado: un 65% regresa al nivel pre-lesión y solo un 55% al nivel competitivo.

A pesar de esto, consensos de expertos han seguido recomendando la cirugía como la opción preferida para mantener la participación deportiva. Este estudio nace de la necesidad de verificar si dicha recomendación se basa en evidencia sólida o en opiniones clínicas tradicionales, comparando sistemáticamente los resultados de la cirugía frente a la rehabilitación basada exclusivamente en ejercicios.

Metodología del Estudio

El estudio se diseñó como una revisión sistemática y meta-análisis siguiendo las directrices PRISMA y fue registrado prospectivamente en PROSPERO. La revisión incluyó finalmente 18 artículos que informaban sobre 15 estudios, abarcando un total de 1,637 participantes.

Retorno al Deporte (RTS)

El hallazgo principal fue que no hubo diferencias significativas en las tasas de retorno al deporte entre ambos grupos.

• En los grupos de cirugía, el 48% (172 de 358 personas) regresó al deporte.

• En los grupos de rehabilitación sola, el 45% (134 de 300 personas) regresó al deporte.

• El análisis estadístico mostró un odds ratio de 1.5 (IC del 95%: 0.76–2.97), lo que indica una similitud estadística entre ambas estrategias de tratamiento.

Incluso al analizar estudios con bajo riesgo de sesgo, las tasas se mantuvieron similares: 44% para cirugía y 52% para rehabilitación sola. Además, el único estudio que evaluó el tiempo para regresar al deporte no encontró diferencias significativas, con un promedio de 12 meses para el grupo quirúrgico y 13 meses para el de rehabilitación.

Niveles de Actividad

Para medir el nivel de actividad, se utilizó principalmente la Escala de Actividad de Tegner (TAS), que evalúa tanto el nivel de competencia como las demandas del deporte. Aunque se observó una pequeña diferencia de 0.70 puntos a favor de la cirugía, esta cifra no superó el cambio mínimo detectable (1.0 punto), por lo que no se considera clínicamente relevante. Cuando se excluyeron los estudios con alto riesgo de sesgo de confusión, esta pequeña diferencia desapareció por completo.

Discusión y Análisis del Sesgo.

Uno de los puntos más destacados del estudio es el análisis de los sesgos de confusión que históricamente han favorecido a la cirugía. Diez de los 15 estudios incluidos presentaban un riesgo alto de sesgo debido a que:

1. Se asignaba a rehabilitación a pacientes que ya de por sí eran menos activos antes de la lesión.

2. Se recomendaba la opción no quirúrgica solo a quienes no planeaban volver al deporte.

3. Se daba asesoramiento desigual, prohibiendo el retorno al deporte solo al grupo de rehabilitación.

A pesar de estas desventajas metodológicas para el grupo de rehabilitación, los resultados mostraron que estos pacientes lograron niveles de participación deportiva equivalentes a los operados. Esto sugiere que la capacidad de volver al deporte no depende estrictamente de la presencia de un injerto quirúrgico, sino probablemente de la calidad de la rehabilitación y de factores psicológicos.

Conclusiones del Estudio

Los autores concluyen que la proporción de personas que regresan al deporte y el nivel de actividad que alcanzan son similares independientemente de si se someten a una reconstrucción quirúrgica o a rehabilitación sola.

Aunque la certeza de la evidencia se clasificó como «muy baja» debido a la heterogeneidad y los sesgos de los estudios originales, los hallazgos desafían el paradigma actual que posiciona a la cirugía como el «estándar de oro» para atletas. Los resultados indican que el deseo de volver al deporte no debería ser, por sí solo, una razón para recomendar obligatoriamente la cirugía.

Aplicaciones Clínicas y Recomendaciones

Este estudio tiene implicaciones directas en la práctica clínica y en la toma de decisiones compartida entre médico y paciente:

Información para el Paciente: Los clínicos deben informar a los pacientes que sus probabilidades de volver al deporte son comparables con ambas opciones. Es vital comunicar que no todos los pacientes regresarán a su nivel previo, independientemente del tratamiento elegido.

Rehabilitación como Primera Línea: Los datos respaldan la recomendación de probar la rehabilitación basada en ejercicios como tratamiento de primera línea. Si la inestabilidad funcional persiste tras un periodo de rehabilitación de alta calidad, la cirugía sigue siendo una opción secundaria viable.

Enfoque Bio-Psicosocial: Dado que factores como la «preparación psicológica», el miedo a una nueva lesión y la confianza en la rodilla influyen fuertemente en el retorno al deporte, la rehabilitación debe abordar estos aspectos además de la fuerza física y el control neuromuscular.

Riesgos de Re-lesión: Se debe educar al paciente sobre el riesgo de futuras lesiones. Datos citados en las fuentes mencionan que hasta 1 de cada 5 atletas jóvenes sufren una segunda lesión del LCA tras la cirugía al volver al deporte de alto riesgo.

Nuevas Evidencias de Curación: El estudio menciona investigaciones emergentes que sugieren que el ligamento desgarrado puede recuperar continuidad (cicatrizar espontáneamente) bajo ciertos protocolos de rehabilitación, un área que requiere más investigación para entender su impacto en el retorno deportivo.


Conclusión

En resumen, este estudio proporciona evidencia de que la gestión no quirúrgica es una opción legítima y eficaz para individuos activos que desean recuperar su estilo de vida deportivo tras una rotura del LCA.

El regreso al deporte después de una lesión del ligamento cruzado anterior no depende exclusivamente de la cirugía. La evidencia actual muestra que, en muchos pacientes, los resultados en cuanto a retorno deportivo y nivel de actividad pueden ser similares tanto con reconstrucción quirúrgica como con rehabilitación conservadora bien indicada. Esto significa que la cirugía no debe verse como una obligación automática, sino como una opción más dentro de un abanico de tratamientos.

La decisión entre cirugía y rehabilitación debe ser individualizada, tomando en cuenta factores como la estabilidad de la rodilla, el tipo de deporte, la edad, los objetivos personales y la respuesta al tratamiento no quirúrgico. Un acompañamiento médico adecuado y una rehabilitación de calidad son claves para lograr un regreso seguro y efectivo a la actividad física. Informarse, resolver dudas y elegir el tratamiento correcto puede marcar la diferencia no solo para volver al deporte, sino para cuidar la salud de la rodilla a largo plazo.

Fuente:

Filbay, S. R., Bullock, G., Russell, S., Brown, F., Hui, W., & Egerton, T. (2025). No difference in return-to-sport rate or activity level in people with anterior cruciate ligament (ACL) injury managed with ACL reconstruction or rehabilitation alone: A systematic review and meta-analysis. Sports Medicine. https://doi.org/10.1007/s40279-025-02268-5

Consulta el estudio completo aquí:

https://link.springer.com/content/pdf/10.1007/s40279-025-02268-5.pdf